Milit

La flor que nunca se marchita

Una flor que nunca se marchita

es aquella sin amar,

pues está sola y triste frente al mar,

pensando en él sin jugar.

 

Le importa más su amistad,

no lo piensa más,

pues arrepentida está

de sus actitudes,

no lo puede tolerar.

 

¿Mías o de él? Da igual,

yo lo amo hasta el infinito y más allá.

 

Te extraño cada noche sin pensar,

¿me perdonas? Yo quiero preguntar,

pero simplemente te da igual.

 

En tus miradas tiernas me quiero quedar

y en este año nos volvemos a encontrar.