Durante el incendio
las llamas subieron hasta perderse,
ascendieron y su calor
propagó agonía, temor y pasmo.
Sentí temor de perder la vida,
el negro hollín tapizó las paredes
como sudario colectivo
y costaba respirar el humo,
nos lloraban los ojos
y apenas podíamos correr
entre el agua que se derramó
y los vidrios rotos,
llorando sus lágrimas de cristalería.
Escuché cuando estallaron las ventanas
cuando sonaban como martillos
golpeteando las paredes y los techos,
luego los bomberos explicaron
que el ruido era producido
por las mismas llamas
al morder la carne
de la estructura vecina.
Los que nos pusimos a salvo
sólo pensábamos
en los ancianos impedidos
dormidos por efecto de
sus fármacos prescritos.
De nuevo los apagafuegos
nos calmaron y rompiendo
puertas y candados
pusieron a salvo
a la pareja de casi centenarios,
memoria ilustre del pasado
que se fue y no volverá.
OLLIN
07/04/2026
-
Autor:
Ollin (Seudónimo) (
Online) - Publicado: 7 de abril de 2026 a las 16:01
- Comentario del autor sobre el poema: Hubo un incendio la semana pasada en mi edificio, justo en el apartamento debajo del mío y todavía me asombra vivir para contarlo.
- Categoría: Reflexión
- Lecturas: 1

Online)
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