Me asomo al balcón de mis ojos
y la vida no camina:
se arrastra.
Va a tientas,
sin saber qué busca,
pero insiste
en llamarlo luz.
Por eso cierro los párpados
y aprendo a palpar la sombra.
No hay luz afuera:
la llevamos a tientas
en la cueva del pecho.
Y aún así,
nos llamamos vivos.
Antonio Portillo Spinola @
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Autor:
Spinoport (Seudónimo) (
Online) - Publicado: 7 de abril de 2026 a las 13:29
- Categoría: Sin clasificar
- Lecturas: 0

Online)
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