Hora añil

Alberto Escobar

 

 

Esa luz añil, 
esa hora —hora añil—
que crepusculea la tarde,
esa serenidad, amable,
inundando la atmósfera, 
rosa, descanso del guerrero.
Esa luz, entrando mi cuarto,
que llena el conjunto vacío
de mi estancia —tal y cómo
Velázquez para sus meninas—,
que me invita a parar carros,
carretas, a resumir la jornada.
Ese añil transpirando los poros,
esa cena, que humea la cocina,
ese esfuerzo diario, que se abrocha,
esa antorcha, ese no pensar, 
pensando. 
Esa hora añil que penetra,
galopante caballo, mi ventana. 

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Comentarios +

Comentarios1

  • El Hombre de la Rosa

    Preciada y preciosa tu lgenial manera de escribir poemas estimado Alberto Escobar
    Recibe un fuerte abrazo de Críspulo desde España
    El Hombre de la Rosa.

    • Alberto Escobar

      Me alegra que te guste mi manera, Críspulo. Un abrazo te mando desde Sevilla, Andalucía, España, Europa...jaja.



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