Narciso

Juan Iscar

El rocoso rostro de la mentira

y el brumoso valle excavado en la duda

se han imprimido en la piel rasurada

y curtida del mendaz histrión.

El negro disco de la pupila hiende

la intimidad hasta abismos abisales.

Allí busca fuentes de la violencia

proyectadas en el orgullo altivo.

Nada ensucia la retina que ve

la arrasada trastienda del horror.

Sus ojos, diáfanos hasta la nada,

contenían los paisajes, olvidados

en la tarde, empapados de nostalgia.

No ocultaban historias archivadas

de una vida que brilla en la lágrima

narcisista del bribón codicioso.

No niegan lo que ven. No censuran.

Miran por ver qué pueden obtener.

Como cuévanos vacíos de una momia

reseca en el tiempo deshabitado,

entradas a ciudades subterráneas

que huyeron de la luz al oscuro miedo,

como negro cielo de Luna Nueva

que cabalga por la noche de Enero,

como fría nada sin luz, sin vida,

y sin el alma que todos tenemos.

Sin alma. La narcisista soberbia

que hace del hombre perverso instrumento.

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Comentarios +

Comentarios1

  • El Hombre de la Rosa

    Preciada y preciosa tu lgenial manera de escribir poemas estimado Juan
    Recibe un fuerte abrazo de Críspulo desde España
    El Hombre de la Rosa.

    • Juan Iscar

      Gracias por tu generosa valoración. Un abrazo Críspulo.



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