Persiguiendo la nada,
en pos de un altar sin Dios;
recorro un camino desierto,
niebla, cenizas sin color.
Peregrino sin senda ni destino,
de las sombras prisionero,
de la desesperanza y el dolor,
alma en pena vagabunda.
Que aguarda sin esperanza
una meta, un destino,
un último hito en el camino
que ponga fin al dolor.
Nada hay que me retenga,
nada que importe ya;
te perdí para siempre,
quiero volverte a encontrar.
Al otro lado del río,
donde Leteo es la norma,
donde me esperas por siempre,
allí, donde se acaba el dolor.
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Autor:
Juan Roldan (
Offline) - Publicado: 7 de abril de 2026 a las 05:50
- Categoría: Sin clasificar
- Lecturas: 33
- Usuarios favoritos de este poema: Mauro Enrique Lopez Z., Antonio Pais, El Hombre de la Rosa, antonio cuervo, Sergio Alejandro Cortéz, Eduardo Rolon, alicia perez hernandez

Offline)
Comentarios1
Preciada y preciosa tu lgenial manera de escribir poemas estimado Juan Roldán
Recibe un fuerte abrazo de Críspulo desde España
El Hombre de la Rosa.
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