Dejaron de ser puntos en el cielo
cuando en mi infancia
pude reconocer a las Tres Marías.
Cada noche desde un cerro porteño
se asomaba un niño a mirarlas,
Mintaka, Alnilam y Alnitak.
Nombres extraños como los de mis tíos
Rúrico, Ruperto y Rubilia,
lejanos parientes que giraban en otras órbitas.
Este niño no podía creer
que las estrellas también lejanas
fueran más grandes que el Sol.
Después pude ver más allá aún
y descubrí los hombros, un arco,
piernas y la espada de un guerrero.
Desde entonces, cada noche de verano
me saluda el arquero y me señala
un rumbo cierto para continuar.
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Autor:
Ricardo Nanjari (Seudónimo) (
Offline) - Publicado: 6 de abril de 2026 a las 13:11
- Categoría: Sin clasificar
- Lecturas: 45
- Usuarios favoritos de este poema: Antonio Pais, alicia perez hernandez, Sergio Alejandro Cortéz, Mauro Enrique Lopez Z., Salvador Santoyo Sánchez, Éusoj Nidlaj, Mª Pilar Luna Calvo, Gonzalo Márquez Pedregal, racsonando, Daniel Omar Cignacco, MISHA lg, antonio cuervo

Offline)
Comentarios2
Bellisimo poema, me gustó mucho, me recordó mi infancia mirando la cupula celeste.
Afortunadamente, sin tios con nombres singulares.
Gracias por compartir infancia e ilusiones.
Saludos Ricardo Nanjari
Gracias por el comentario, saludos
👍
Bellos versos, mi estimado poeta. Saludos cordiales.
Muchas gracias, saludos
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