Dejaron de ser puntos en el cielo
cuando en mi infancia
pude reconocer a las Tres Marías.
Cada noche desde un cerro porteño
se asomaba un niño a mirarlas,
Mintaka, Alnilam y Alnitak.
Nombres extraños como los de mis tíos
Rúrico, Ruperto y Rubilia,
lejanos parientes que giraban en otras órbitas.
Este niño no podía creer
que las estrellas también lejanas
fueran más grandes que el Sol.
Después pude ver más allá aún
y descubrí los hombros, un arco,
piernas y la espada de un guerrero.
Desde entonces, cada noche de verano
me saluda el arquero y me señala
un rumbo cierto para continuar.
-
Autor:
Ricardo Nanjari (Seudónimo) (
Online) - Publicado: 6 de abril de 2026 a las 13:11
- Categoría: Sin clasificar
- Lecturas: 1

Online)
Para poder comentar y calificar este poema, debes estar registrad@. Regístrate aquí o si ya estás registrad@, logueate aquí.