Te pienso en el atardecer de cada día,
cuando cierro los ojos e imagino verte,
No compartimos mesa, ni café tibio,
pero sí la misma hora improbable en que el móvil vibra
y una palabra tuya ordena mi día.
Aprendí a medir el cariño en detalles pequeños:
el mensaje que llega antes del miedo,
la foto de tu ventana con nieve,
esa canción que hiciste para mí, y voy comprendiendo que la distancia no rompe, solo enseña a escuchar mejor
el tono de tu “¿cómo vas?” y a responder sin prisa.
Mientras tanto, el presente, figura la realidad en frases como:
en el “ya llegué” escrito, en la paciencia,
en esta fe simple de que cruzaré el otro lado del mundo y estarás ahí
esperándome con aquel abrazo que necesito cada día más.
A veces pienso que volver amar es la cura de un alma rota.
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Autor:
Gaby (Seudónimo) (
Offline) - Publicado: 6 de abril de 2026 a las 11:59
- Comentario del autor sobre el poema: \r\n\r\n
- Categoría: Sin clasificar
- Lecturas: 20
- Usuarios favoritos de este poema: Sergio Alejandro Cortéz, El desalmado, Antonio Pais, El Hombre de la Rosa, Henry Alejandro Morales, Lualpri, Poesía Herética, Hernán J. Moreyra, alicia perez hernandez, Mauro Enrique Lopez Z., Daniel Omar Cignacco

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