Te pienso en el atardecer de cada día,
cuando cierro los ojos e imagino verte,
No compartimos mesa, ni café tibio,
pero sí la misma hora improbable en que el móvil vibra
y una palabra tuya ordena mi día.
Aprendí a medir el cariño en detalles pequeños:
el mensaje que llega antes del miedo,
la foto de tu ventana con nieve,
esa canción que hiciste para mí, y voy comprendiendo que la distancia no rompe, solo enseña a escuchar mejor
el tono de tu “¿cómo vas?” y a responder sin prisa.
Mientras tanto, el presente, figura la realidad en frases como:
en el “ya llegué” escrito, en la paciencia,
en esta fe simple de que cruzaré el otro lado del mundo y estarás ahí
esperándome con aquel abrazo que necesito cada día más.
A veces pienso que volver amar es la cura de un alma rota.
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Autor:
Gaby (Seudónimo) (
Online) - Publicado: 6 de abril de 2026 a las 11:59
- Comentario del autor sobre el poema: \r\n\r\n
- Categoría: Sin clasificar
- Lecturas: 2

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