Dianisg

KILOMETROS DE SILENCIO

Te pienso en el atardecer de cada día,  

cuando cierro los ojos e imagino verte,

No compartimos mesa, ni café tibio, 

pero sí la misma hora improbable en que el móvil vibra 

y una palabra tuya ordena mi día.

 

Aprendí a medir el cariño en detalles pequeños: 

el mensaje que llega antes del miedo, 

la foto de tu ventana con nieve, 

esa canción que hiciste para mí, y voy comprendiendo que la distancia no rompe, solo enseña a escuchar mejor 

el tono de tu “¿cómo vas?” y a responder sin prisa.

 

Mientras tanto, el presente, figura la realidad en frases como:

en el “ya llegué” escrito, en la paciencia, 

en esta fe simple de que cruzaré el otro lado del mundo y estarás ahí 

esperándome con aquel abrazo que necesito cada día más.

 

A veces pienso que volver amar es la cura de un alma rota.