SONETO DEL CLIMA HERIDO

JUSTO ALDÚ


AVISO DE AUSENCIA DE JUSTO ALDÚ
Estaremos en ausencias intermitentes.

El mundo arde en un pulso desmedido,

y el cielo tose un gris interminable;

en el mar repite, hondo y abatido,

como canto grave, oscuro e implacable.

 

Los bosques son ceniza que respira,

fantasmas verdes buscan su regreso;

el hielo antiguo en llanto se retira

como un reloj que olvida ya su peso.

 

El hombre firma pactos con la prisa,

consume el aire, vende la mañana;

se mira en el progreso y no revisa

la grieta que en la tierra se desgrana.

 

Mas queda aún, si escucha la razón,

salvar la vida en breve redención.

 

JUSTO ALDÚ © Derechos reservados 2026

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Comentarios +

Comentarios9

  • Rosario_Bersabe

    Genial.

    "El hombre firma pactos con la prisa,

    consume el aire, vende la mañana;"

    • JUSTO ALDÚ

      Muchas gracias amiga por tu visita y comentario. Que bueno que te hayan gustado esas metáforas.

      Saludos

    • Javier Julián Enríquez

      Muchas gracias, amigo JUSTO, por este bello y reflexivo soneto, en el que se puede vislumbrar cómo transmite una sensación de desasosiego ante el acelerado declive del mundo y la consiguiente alteración de sus elementos fundamentales. Así, el entusiasmo desbordante de la civilización, encarnado en un «pulso desmedido», ha desencadenado una serie de desequilibrios: el cielo, otrora símbolo de pureza, se ve afectado por una tonalidad grisácea que refleja la contaminación atmosférica; el océano, reflejo de la profundidad y la serenidad, emite un lamento sombrío y persistente, como una manifestación de la desolación generada por la acción humana. En tal contexto, los bosques, en su majestuosidad, se erigen como vestigios de lo que fueron, susurrando anhelos de renacimiento entre las cenizas, mientras que el hielo milenario, guardián de la memoria geológica, se deshace en un llanto inconsolable, símbolo del tiempo que se desmorona y la pérdida de su propia esencia. El ser humano, pues, inmerso en un proceso de desarrollo que puede parecer efímero, a veces prioriza la rapidez sobre la reflexión a largo plazo. Sin embargo, los últimos versos transmiten una sensación de esperanza, que invita a la conciencia y acción. Por lo que si la razón humana logra imponerse al frenesí, si se atiende a la prudencia y la sabiduría, aún es posible alcanzar la redención. Esta conciencia colectiva, este despertar a la urgencia de la crisis ambiental, podría ser el germen de una salvación, una oportunidad para restaurar el equilibrio y asegurar la supervivencia de la vida en un futuro cercano, siempre y cuando se emprenda un camino de responsabilidad y de reverencia hacia el planeta.
      Recibe un cordial saludo y fuerte abrazo con mi más afectuoso aprecio

      • JUSTO ALDÚ

        Gracias Javier Julián, celebro la atención minuciosa con la que has recorrido el pulso del soneto. Has sabido captar, con admirable claridad, ese desasosiego que late bajo la superficie: no como un lamento aislado, sino como un eco de algo más vasto, casi irreversible, que atraviesa cielo, mar y tierra.

        Tu lectura de los elementos naturales como testigos heridos —ese cielo enturbiado, ese océano que gime, esos bosques que susurran desde la ceniza— no solo acompaña al poema, sino que lo amplifica, lo lleva a un plano donde la imagen se vuelve conciencia. Y aciertas, sin duda, al señalar ese “pulso desmedido” de la civilización como detonante de un desequilibrio que ya no puede disimularse.

        Me resulta especialmente valioso cómo has reconocido el leve resquicio de esperanza en los versos finales. No como consuelo ingenuo, sino como posibilidad frágil, casi condicional, que depende de una lucidez colectiva aún por conquistar. Esa idea de redención —más ética que poética— dialoga profundamente con la intención del texto.

        Si acaso matizaría algo, sería que el poema no pretende tanto ofrecer una salida como sostener la tensión entre lo que se pierde y lo que aún podría salvarse. Pero es precisamente en esa interpretación tuya, abierta a la acción y a la conciencia, donde el poema encuentra una segunda vida.

        Créeme compañero que cada vez que veo estos eventos climáticos pienso en qué lo produjo. Toda acción tiene su reacción y el ser humano no mide el alcance de sus acciones. Muy poco o casi nada hace por mitigar el cámbio climático.

        Gracias, de corazón, por tu lectura tan lúcida y comprometida. Recibe un fuerte abrazo, con mi más afectuoso aprecio.

      • El Hombre de la Rosa

        Hermoso y genial tu bello soneto del clima herido estimado poeta y amigo Panameño Justo Aldu
        Saludos de Críspulo desde España
        El Hombre de la Rosa

        • JUSTO ALDÚ

          como no amigo Críspulo, se te agradece el comentario hermano.

          Saludos

        • Lualpri

          Como siempre agradezco la publicación de tus letras, estimado amigo Justo.

          Ten un buen día.
          Abrazo.

          • JUSTO ALDÚ

            Gracias a ti Luis por siempre estar presente en mis publicaciones.

            Saludos

          • LOURDES TARRATS

            Amigo querido Justo.
            Tu poema me toca porque habla con claridad de algo que todos sentimos: este mundo que parece ir demasiado rápido, que se desgasta, que se rompe un poco más cada día. Lo dices con una seriedad que no exagera, con imágenes que pesan sin necesidad de levantar la voz.

            Me llega especialmente cómo muestras esa mezcla de cansancio y lucidez: el cielo que se vuelve gris, los bosques que ya no son lo que fueron, el hielo que se retira como si estuviera rindiéndose. Todo eso lo presentas con una honestidad que duele, pero también con una mirada que todavía busca sentido.

            Y agradezco ese cierre tuyo, donde recuerdas que aún queda algo por hacer, que no todo está perdido si aprendemos a escuchar. Ese gesto final de esperanza es lo que sostiene el poema y lo que más se queda.

            Gracias por escribir con tanta verdad y tanta conciencia.

            Te abrazo con cariño… porque:

            Poetas somos.

            • JUSTO ALDÚ

              Gracias Lourdes por comentar el poema con lucidez.
              Efectivamente uno piensa en todo alrrededor y medita lo que nos queda de planeta ante el avance desmedido del ser humano.
              Ojalá que aprendamos a escuchar porque este planeta es el único que tenemos.

              Saludos

              POETAS SOMOS

              • LOURDES TARRATS

                Razon tienes, hermano.

                Gracias por el regalo de tus palabras.

                Poetas somos...

              • Llaneza

                Releído me encantó.

                Un abrazo Justo.

                • JUSTO ALDÚ

                  Gracias Llaneza por tu comentario.

                  Saludos

                • CARMEN DIEZ TORÍO

                  Hoy tu poema,querido amigo, me parece muy necesario, en un mundo en el que hemos querido cerrar los ojos ante un problema inminente, como si al ignorarlo fuera a desaparecer. Sin embargo, antes de lo que pensábamos, ya está aquí y se nos manifiesta de muchas formas que empezamos a sentir en nuestra propia manera de vivir. Por eso me encanta la sensación de urgencia y desgaste que transmite tu poema, con imágenes que se quedan resonando, como ese cielo enfermo o los bosques convertidos en ceniza viva. Hay una fuerza muy especial en cómo logras darle voz a la naturaleza herida sin caer en lo evidente, manteniendo un tono contenido pero profundamente inquietante. Además, el poema avanza con mucha coherencia, llevándonos desde la contemplación hasta una reflexión más crítica sobre nuestra responsabilidad, y cerrando con un matiz de esperanza. .Gracias por compartir un tema tan importante. Feliz día. Un abrazo

                  • JUSTO ALDÚ

                    Querida Carmen, valoro tus comentarios de corazón porque hay en tus palabras una lectura atenta, casi cómplice, que no solo comprende lo que el texto dice, sino también lo que intenta sugerir entre líneas. Por ejemplo has señalado con precisión ese gesto humano de cerrar los ojos, como si la negación pudiera aplazar lo inevitable, y ese es, en el fondo, uno de los silencios que el poema intenta quebrar.

                    Y eso me alegra como una inquietud contenida que se filtra poco a poco, a cuentagostas, porque, en efecto, a veces lo más perturbador no es lo que estalla, sino lo que persiste en voz baja, como un síntoma que no cesa. Tus referencias a ese cielo enfermo y a los bosques en ceniza viva revelan una sensibilidad que has sabido ver esas imágenes más allá de lo descriptivo.

                    También valoro mucho que hayas percibido ese tránsito hacia la responsabilidad, ese desplazamiento desde la contemplación hacia una conciencia más activa. Si el poema logra abrir nota sea una rendija para esa reflexión, entonces ya ha cumplido parte de su propósito.

                    Gracias, de verdad, por tu cercanía, por tu mirada tan lúcida y por acompañar el texto con tanta humanidad. Te envío un abrazo grande grande y mis mejores deseos para tu noche.

                    JUSTO

                  • ElidethAbreu

                    Gracias querido Justo por este mensaje ambiental de un mal que se propaga y que las leyes no le sirven de contrafuegos.
                    Que impere la razón y volvamos al respeto y rescate de los recursos naturales.
                    Abrazos y me ha fascinado la forma de percibir el problema con un dejo de esperanza.

                    • JUSTO ALDÚ

                      Muchas gracias, se dice que es lo último que se pierde, no sé, creo que lo escribí casi por inercia jejeje.

                      Saludos

                    • Antonio Portillo

                      Este poema de Justo Aldú es una advertencia lírica. Utiliza una forma clásica y armoniosa para hablar de una realidad caótica y destructiva. Su fuerza reside en la capacidad de transformar datos científicos (calentamiento, contaminación, deforestación) en imágenes poéticas que apelan directamente a la sensibilidad del lector. Es un poema de "urgencia" que busca despertar la lógica y la ética ante el desmoronamiento del mundo natural.
                      Me parece muy acertado que el poema no termina en un pesimismo absoluto. El pareado final es un imperativo ético. Dice que la solución no es mágica, sino que depende de la "razón". Es un poema que confía en la inteligencia humana como última tabla de salvación.



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