Tras las antiguas ciudades, solo queda
Arena inmortal. ¿Dónde estás,
Uruk? ¿Y tú, gran Babilonia de miedo?
¿O tú, Hattusa de esplendor fugaz?
No queda nada más que signos y destellos.
No queda nada de sencillez ni vanidad.
Los nombres de emperadores y plebeyos
Se esfumaron en la oscuridad.
El polvo del pasado cubre el planeta;
La vida sigue su trayectoria veloz;
Pero el hombre, vulnerable e inquieto,
Aún se cree un verdadero dios.
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Autor:
Olga Kawecka (
Online) - Publicado: 5 de abril de 2026 a las 18:38
- Categoría: Reflexión
- Lecturas: 1

Online)
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