Oh Dios, quebraste el misterio de la muerte
y en el templo se rasgó el enorme velo.
Se elevó tu persona en el alto cielo
y a la insondable muerte heriste de muerte.
Eres la luz que ilumina nuestra vida
y das sentido a la existencia terrena.
Tú, mi Señor, arrebataste la pena
al alma y sembraste esperanza, nacida
de la resurrección predicha y patente
por incontables milagros y visiones.
Se hizo tu cuerpo radiación explosiva
y en el lienzo grabó imagen permanente.
¡Cuántas pruebas, cuántas notorias razones
has dado para que la fe siempre viva!.
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Autor:
Juan Iscar (Seudónimo) (
Online) - Publicado: 6 de abril de 2026 a las 11:07
- Comentario del autor sobre el poema: La imagen es de internet.
- Categoría: Religioso
- Lecturas: 2
- Usuarios favoritos de este poema: kiry
- En colecciones: Atardecer.

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