En aquel día luctuoso
en el que se difunda la noticia de mi muerte,
verás mi cuerpo alado y con rayos de luz
o bien un listón negro en los perfiles abatidos
de quienes sientan la necesidad
de publicar que están anonadados.
Algunos se mostrarán incrédulos,
otros, en cambio, desempolvarán
historias azarosas de mi peregrinar
por este mundo raro
en el que nadie tiene la vida comprada.
Habrá quienes de lejos se pondrán en camino
para traerle flores al hermoso altar,
pues para mí no son…
ni pan ni agua.
Algunos llorarán sinceramente,
otros me sentirán sin expresarlo.
Sepan que desde ya les agradezco
porque es buena señal de que me amaron.
No faltarán aquellos que recordarán,
mi personalidad ensimismada,
soñadora, taciturna,
pero con ese mal…el mal del siglo.
Y algunos sentirán que no estuvieron
cuando realmente lo necesité,
que no llegaron a echarme la mano,
cuando absolutamente pudieron hacerlo.
Tal vez entonces sepan comprender
que un mar de lástima de poco sirve
en el abatimiento del necesitado.
Por eso, yo te digo:
“En vida, hermano”.
Sé lo que debes ser,
ama sinceramente,
sé desprendido y da
hasta que duela
y piensa en la alegría de los niños,
nobles, mucho más nobles que nosotros.
Ama, por Dios, a quien debes amar,
sueña con ellos, lucha por ellos
no solo en las fechas cumbres del calendario,
sino perennemente;
sabiendo que hay mil formas de demostrar cariño
Pero hazlo en vida,
“En vida, hermano”
Porque después ya todo será tarde.
-
Autor:
Gelber Payes Morales (
Online) - Publicado: 5 de abril de 2026 a las 12:58
- Categoría: Sin clasificar
- Lecturas: 2
- Usuarios favoritos de este poema: Antonio Pais

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