Gelber Payes Morales

EN VIDA, HERMANO

En aquel día luctuoso

en el que se difunda la noticia de mi muerte,

verás mi cuerpo alado y con rayos de luz

o bien un listón negro en los perfiles abatidos

de quienes sientan la necesidad

de publicar que están anonadados.

 

Algunos se mostrarán incrédulos,

otros, en cambio, desempolvarán

historias azarosas de mi peregrinar

por este mundo raro

en el que nadie tiene la vida comprada.

 

Habrá quienes de lejos se pondrán en camino

para traerle flores al hermoso altar,

pues para mí no son…

ni pan ni agua.

 

Algunos llorarán sinceramente,

otros me sentirán sin expresarlo.

Sepan que desde ya les agradezco

porque es buena señal de que me amaron.

 

No faltarán aquellos que recordarán,

mi personalidad ensimismada,

soñadora, taciturna,

pero con ese mal…el mal del siglo.

 

Y algunos sentirán que no estuvieron

cuando realmente lo necesité,

que no llegaron a echarme la mano,

cuando absolutamente pudieron hacerlo.

 

Tal vez entonces sepan comprender

que un mar de lástima de poco sirve

en el abatimiento del necesitado.

 

Por eso, yo te digo:

“En vida, hermano”.

Sé lo que debes ser,

ama sinceramente,

sé desprendido y da

hasta que duela

y piensa en la alegría de los niños,

nobles, mucho más nobles que nosotros.

Ama, por Dios, a quien debes amar,

sueña con ellos, lucha por ellos

no solo en las fechas cumbres del calendario,

sino perennemente;

sabiendo que hay mil formas de demostrar cariño

 

Pero hazlo en vida,

“En vida, hermano”

Porque después ya todo será tarde.