Las aguas cristalinas de un torrente
son coro angelical de dulces voces,
que a veces sus consejas son feroces,
y otras, de una harmonía sorprendente.
Me traen del Cantar de los Cantares
los versos más hermosos nunca escritos.
Se alzan del susurro, a voz en grito
consiguiendo harmonías seculares.
Diatónico de un ave cantarina
con fina melodía recamada,
que entre la flora dulce, en fin, divina,
me deja con el alma relajada.
No soy el lirio agreste ¡No lo soy!
Ni soy de Salomón la rosa ¡No!
Soy solo un vividor que, ¿cómo no?
Gozo siempre lo hermoso doquier voy.
Los verdes prados que mi Dios me ofrece.
Como el gozoso y singular placer
de ver al astro rey en su nacer,
y en su caer, ¡La luna, cómo crece!
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Autor:
CHIKITO (Seudónimo) (
Offline) - Publicado: 5 de abril de 2026 a las 03:29
- Categoría: Sin clasificar
- Lecturas: 27
- Usuarios favoritos de este poema: Antonio Pais, Salvador Santoyo Sánchez, alicia perez hernandez, El Hombre de la Rosa, El desalmado, Gonzalo Márquez Pedregal, Sergio Alejandro Cortéz

Offline)
Comentarios1
El deseo de amar y ser amado es el Alma de la familia Humana estimado Elias de Belalcazar
Recibe un fuerte abrazo de Críspulo desde España
El Hombre de la Rosa
Es cierto lo de amar y ser amado querido amigo, solamente es, que el hombre es tan complejo, que algunos equivocan los términos...
Pero yo creo que es mucho mejor adornar todo con metáforas poéticas; ya sabes que un hijo de puta con dinero, puede cubrir sus maldades con un buen vestido. Un abrazo Críspulo.
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