թօҽตα 30
Me dejaste el pan amargo sobre la mesa puesta,
y un golpe de dados que no se lanza nunca,
mientras el alma suena a muerto
como un hueso que te nombra.
A veces el nombre de Dios
es un domingo de lluvia
que nos nace por dentro
en el
yo me confieso al pie de ese atril vacío,
donde el dolor se viste
con su traje de polvo en sotana.
Todo se vuelve más hondo cuando no estás, más lento;
como si el tiempo fuera un río que se detiene a mirarme.
Te busco en la lluvia que ahora besa mis ventanas,
en ese aroma a madera húmeda que deja tu ausencia;
mientras tú te pierdes allá, donde el cielo es un puerto lejano.
Me pusiste en los hombros
un peso de siglos que no son míos, sino de la tierra.
En ese silencio de las naves que regresan sin nadie,
pero yo sigo de pie con su palabra
enamorado de su luz unica
que se olvidó de guiarnos en la oscuridad.
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Autor:
ղҽցαԵíѵҽ ตαղ 🍃 (Seudónimo) (
Offline) - Publicado: 5 de abril de 2026 a las 01:38
- Categoría: Sin clasificar
- Lecturas: 12
- Usuarios favoritos de este poema: alicia perez hernandez, Antonio Pais, El Hombre de la Rosa, El desalmado, Gonzalo Márquez Pedregal, Mª Pilar Luna Calvo, Daniel Omar Cignacco, Salva45

Offline)
Comentarios3
Bello poema me gusto mucho
saludos cordiales.
Gracias Poeta .. cuántas veces llevamos por dentro tanta devocion oculta - saludos
Me pusiste en los hombros un peso de siglos que no son míos.... Eres muy bueno, un saludo.
Pilar... Eres muy generosa con tus palabras...
me siento como ese cierzo que resbala
por los resquicios de la mañana.. ✍
Bello poema.
Y me tomo el atrevimiento a invitarte a mi primera novela de narrativa gratuita : https://www.bubok.es/libros/284084/el-colombofilo-de-flores-y-la-cifra-infinita
Saludos poéticos.
🙌✍️
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