Mirar esas fotos viejas me estruja el alma,
es ver cómo la primavera se marchó silenciosa.
Los hijos volaron buscando su propio destino,
dejando un vacío y la vejez como única sombra.
Aun así, en medio de esta nostalgia me aferro a lo vivido,
porque los recuerdos son el mayor tesoro,
son ese refugio humilde y cálido que nos protege
del tiempo que inexorablemente pasa sin tregua.
Yo no apagaré mi antorcha,
pues mi vida no es solo añoranzas, es trinchera.
Y si exigir justicia me vuelve un objetivo de la tiranía, que así sea.
No haré de la dignidad una reminiscencia, sino mi presente.
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Autor:
Doseret (Seudónimo) (
Offline) - Publicado: 4 de abril de 2026 a las 15:08
- Categoría: Amor
- Lecturas: 12
- Usuarios favoritos de este poema: Antonio Pais, Mauro Enrique Lopez Z., Salvador Santoyo Sánchez, RIVAS JOSE

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