Y uno aprende…

Chico

El deseo es como la playa:

la ausencia

disuelta en arena,

y las olas de la carne

rompiendo una y otra vez

sobre lo que no se puede tener.


Es de todos

y no es de nadie.

Pasa por el cuerpo

como la sal,

arde,

y se queda.

 

¿Y qué sería del deseo

sin esa sed

de poseerlo todo?

 

Nada más que un mar en calma,

que ya no llama,

que ya no arrastra,

que ya no vuelve.

 

Pero el amor es otra cosa.

El amor es esa vaina

donde todo se queda,

sin ganas de poseer,

porque ya lo tiene todo.

 

Y entre la playa y la calma

uno aprende a quedarse.

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Comentarios +

Comentarios1

  • Reyshell Mendez

    entre la playa (el movimiento, el deseo) y la calma (el amor) es preciosa. Sugiere que el amor no es solo paz, sino la decisión consciente de habitar ese espacio intermedio.



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