Ya florean las jacarandas.
Y algo en mí también.
No es paisaje.
Es presión.
Se abre.
Se impone.
La estación no llega
irrumpe.
Trae tu forma
en la luz,
en el aire tibio,
en lo que roza
sin tocar.
Y el cuerpo
responde.
Sin permiso.
Se acelera.
Se tensa.
Se inclina hacia lo que falta.
No es espera.
Es impulso.
Es hambre.
Como savia subiendo sin medida.
Como algo que no sabe detenerse.
Y entonces, todo ocurre
demasiado cerca.
Tu mirada.
El calor.
El borde.
Y lo que en mí
cedía
ahora empuja.
Rompe.
Desborda.
Primavera
no floreces.
Invades.
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Autor:
Uriel F (Seudónimo) (
Offline) - Publicado: 3 de abril de 2026 a las 12:31
- Comentario del autor sobre el poema: No es solo ver las estaciones del año como un fenomeno natural. No es contemplación, es irrupción. La palabra transforma la estación en una fuerza interna que desborda, donde lo natural deja de ser paisaje y se vuelve impulso, tensión y extasis. La floración ocurre tanto afuera como en el cuerpo, en una sincronía inevitable que no pide permiso. Aquí, la primavera no anuncia: invade, despierta y empuja al límite de lo contenido. Uriel Flores 2001.
- Categoría: Naturaleza
- Lecturas: 7
- Usuarios favoritos de este poema: El Hombre de la Rosa, alicia perez hernandez
- En colecciones: Origen.

Offline)
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