No me falta gente.
Me sobra espacio.
Las conversaciones me rozan
como el viento a una estatua:
la superficie se entera,
el mármol no.
A veces grito
en habitaciones llenas
y lo único que queda
es mi voz
aprendiendo a no esperar.
Mis afectos llegan,
tocan,
les abro…
y se quedan en el umbral,
sin saber
que la casa sigue hacia adentro
como un pozo.
No hay tristeza aquí.
Hay un cuarto sin ventanas
que no es cárcel:
es el único lugar
donde no tengo que traducirme.
La soledad no es un fallo del mundo.
Es la distancia justa
entre lo que soy
y lo que alcanzan a entender de mí.
Antonio Portillo Spinola @
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Autor:
Spinoport (Seudónimo) (
Offline) - Publicado: 3 de abril de 2026 a las 06:56
- Categoría: Sin clasificar
- Lecturas: 66
- Usuarios favoritos de este poema: Antonio Pais, Salva45, El desalmado, Rafael Escobar, El Hombre de la Rosa, Javier Julián Enríquez, Llaneza, alicia perez hernandez, racsonando, Mauro Enrique Lopez Z., EmilianoDR, Gonzalo Márquez Pedregal, Ricardo Castillo., Sergio Alejandro Cortéz, Texi, Noa Subin

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