No me falta gente.
Me sobra espacio.
Las conversaciones me rozan
como el viento a una estatua:
la superficie se entera,
el mármol no.
A veces grito
en habitaciones llenas
y lo único que queda
es mi voz
aprendiendo a no esperar.
Mis afectos llegan,
tocan,
les abro…
y se quedan en el umbral,
sin saber
que la casa sigue hacia adentro
como un pozo.
No hay tristeza aquí.
Hay un cuarto sin ventanas
que no es cárcel:
es el único lugar
donde no tengo que traducirme.
La soledad no es un fallo del mundo.
Es la distancia justa
entre lo que soy
y lo que alcanzan a entender de mí.
Antonio Portillo Spinola @
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Autor:
Spinoport (Seudónimo) (
Online) - Publicado: 3 de abril de 2026 a las 06:56
- Categoría: Sin clasificar
- Lecturas: 10
- Usuarios favoritos de este poema: Antonio Pais, Salva45, El desalmado, Rafael Escobar

Online)
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