Con los fragmentos de esperas
en la dársena del puerto,
fabrico un barco sin velas
y floto haciéndome el muerto.
Con los trozos de botella,
después de la botadura,
hago un puzle de las huellas
que dejó el tiempo que dura.
Con los rescoldos del fuego
que va dejando mi ausencia,
hago cubitos de hielo
(en justa correspondencia).
Con la brisa que me toca
cuando ya no estoy al mando,
oigo decir en tu boca:
las letras se van volando.
Andar con un verso a cuestas
que no permita dormir...
¿Qué paradojas son estas
que viven sin porvenir?
Siempre hay un verso suelto
que se sale de la estela
emancipado del resto
e iza al viento su vela
levando el ancla con gesto
de mi sitio no es aquí.
Es como aquel hijo pródigo
que tiene su propio código
y ya volverá algún día
sin fecha en el calendario
ni escrito en ningún diario
con tinta de la teoría.
Un contigo es suficiente,
un mañana es demasiado,
un instante está al relente
sin más ropa que el pasado.
Vérsame sin privilegios,
vérsame sin más motivos,
vérsame con los arpegios
de tus gemidos furtivos,
niégame con la cabeza,
haz de hoy otro mañana,
ponle nombre a la rareza
de quedarnos sin las ganas.
Hazle un nudo a la utopía
de los amores eternos
con tus manos y las mías,
pon a prueba esta manzana
y, entre los dos, la mordemos.
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Autor:
Franjablanca (
Offline) - Publicado: 3 de abril de 2026 a las 06:51
- Categoría: Sin clasificar
- Lecturas: 3
- Usuarios favoritos de este poema: Antonio Pais

Offline)
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