La herida y la flecha
Desde el cerro veo el río, se llevó la luz.
Tengo una herida que brilla igual que un carnaval.
Una saeta vieja canta en portugués y en español,
y el viento sur me trae olor a pasto y a manglar.
Y la flecha que me hiere
viene del sur y va al norte,
atraviesa la frontera
como un beso sin suerte.
Ay, la herida no se cierra,
canta en la voz del que parte,
es la saeta morena
que me enseñó este arte.
En Pelourinho y Defensa – qué esquina, no sé –
una baiana vende acaçá y también perdón.
Le pregunto por el rumbo de la fe que se fue,
me muestra un mate amargo y una cruz de cartón.
¿Qué es la saeta? – un grito sin pared.
Un rasguño de la luz en la piel del que se va.
Llevo el Brasil tatuado en la voz, y al revés,
mi Buenos Aires herido en la palma del compás.
La flecha…
la herida…
solo el silencio.
Y el río sigue.
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Autor:
Enrico Sanguinetti (
Offline) - Publicado: 2 de abril de 2026 a las 15:44
- Categoría: Sin clasificar
- Lecturas: 8
- Usuarios favoritos de este poema: alicia perez hernandez, Salvador Santoyo Sánchez, Una voz

Offline)
Comentarios1
Muy bueno poeta.
Dios le bendiga.
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