QUILOMBO CON TU MILONGA
Pitando y pitando hasta
hartarme de veras.
Y uno entre la neblina alquitronada
rumiando de a poco
este romance de tango y nostalgias.
Poema de un sueño azul
de una tristeza, separación
mientras el fuelle herido del bandoneón
con la elegancia suficiente y distinguida
de la garufa, rezuma en el empedrado
un firulete de sombras
donde el caminito se apresura con volver
[¡Paciencia, Loco!]
¡porque vida mía: el día que me quieras!
Arafue, una luna bonaerense vigilante
como el gaucho de la guardia nocturna,
mezclando su plata con el barro
de las pampas y el lodo del arrabal:
dirán que ya eres mía.
De súbito, un rante me bate:
—¡Ché! ¡¡Qué quilombo con tu milonga!!
¡Chau!
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Autor:
Mario (Seudónimo) (
Offline) - Publicado: 1 de abril de 2026 a las 17:07
- Comentario del autor sobre el poema: Con todo el respeto para los hermanos argentinos.
- Categoría: Sin clasificar
- Lecturas: 14
- Usuarios favoritos de este poema: Antonio Pais, WandaAngel, Sergio Alejandro Cortéz, Salvador Santoyo Sánchez, LOURDES TARRATS, racsonando

Offline)
Comentarios1
Estimado Mario:
Su poema respira la esencia misma del arrabal: esa mezcla de nostalgia, humo, humor y melancolía que sólo el tango sabe nombrar. Usted logra que la neblina, el bandoneón herido y la luna bonaerense se conviertan en personajes vivos, casi cómplices, dentro de esta escena que late entre lo onírico y lo cotidiano.
Me impresiona la naturalidad con la que usted transita del lirismo al habla porteña, del sueño azul al “quilombo” final, sin perder elegancia ni ritmo. Hay en sus versos un pulso auténtico, una cadencia que honra la tradición del tango y, al mismo tiempo, la renueva con frescura.
Gracias por compartir un texto que invita a escuchar el alma del sur con todos sus matices.
Le envío un saludo envuelto en respeto y tinta serena, porque:
Poetas somos.
Maga Lourdes Tarrats. Ahí usted, con esa luz nívea entre el tanguito y el lunfardo: fiel a la manifestación de sus bellas y distinguidísimas letras. Este escrito nació de una necesidad de querer explicar algo grande sin llegar a serlo, porque sucede que, en el intento de explicarle a la poesía de eso algo grande, la poesía lo vuelve revelador. Entonces, más que explicarle a la poesía, es confiarle mediante nuestra evocación. Es por eso que, ,en la calle de los sueños', lo que construye este intento de redacción, son títulos de tangos (esencialmente) con un poco de ese arrabal argento que puede palparse.
Reciba mi siempre y sincero respeto y admiración.
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