Hoy solo es una añoranza,
de tu voz siendo canción.
armonía en mi ventana,
son ecos de una oración.
Fue amor nacido de cuentos,
fruto de pasión genuina,
la que un día susurraste,
llamándome Valentina.
Surgían resueltas, suaves,
ocasos y madrugadas,
de tus manos las palabras,
en pieles muy desveladas.
Mi umbral esperaba abierto
la luz fugaz de tu amor,
madurando en primavera,
mi cuerpo por tu clamor.
Hoy solo se rememoran,
en mis vestigios resecos,
lo que vivimos y amamos
como unos silencios huecos.
Sabiendo que me amas menos
de lo que supiste amar,
que no me superas más
del intento de olvidar.
Palabras, una promesa,
que cumplirá Valentina,
en tu postrera morada,
llegará de clandestina.
Tu cuerpo en plena velada,
previo a vestirse de tierra,
presenciará el juramento,
hecho triunfo de cruel guerra.
Sobre tus labios ya fríos,
los míos quedarán presos
dejando viejos resabios,
en tu boca, último beso.
Hoy solo pido que cumplas
y que lo hagas con firmeza
pues si yo me voy primero,
esta será la promesa.
Ven a mi encuentro y señala,
no fue ella, tal vez, divina,
a la que llaman Silvana,
para mi, fue Valentina…
01/04/2026
© 2026 Silvana Ibáñez — Todos los derechos reservados.
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Autor:
Silvana Ibáñez (
Offline) - Publicado: 1 de abril de 2026 a las 14:31
- Comentario del autor sobre el poema: Ya nada queda de Valentina amada...
- Categoría: Amor
- Lecturas: 10
- Usuarios favoritos de este poema: Sergio Alejandro Cortéz, Antonio Pais, Lualpri, Tommy Duque

Offline)
Comentarios1
Me has llevado a transitar la memoria del amor perdido con cuidado, pero la fuerza no reside solo en lo que muestra, sino en lo que deja entre líneas: la fragilidad de la esperanza, la tensión entre lo vivido y lo que ya no puede volver. Percibo claridad, pero siento también un límite en la exploración. Las emociones están descritas, Reflejas nostalgia y afecto, pero no me obliga a profundizar en la naturaleza del deseo, del duelo o de la promesa incumplida; lo conmovedor está, pero no me hace pensar más allá del dolor narrado.
“El amor que recordamos no vive en lo que sentimos, sino en la manera en que la memoria nos revela con nuestra propia finitud.”
Saludos a ti.
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