Hoy solo es una añoranza,
de tu voz siendo canción.
armonía en mi ventana,
son ecos de una oración.
Fue amor nacido de cuentos,
fruto de pasión genuina,
la que un día susurraste,
llamándome Valentina.
Surgían resueltas, suaves,
ocasos y madrugadas,
de tus manos las palabras,
en pieles muy desveladas.
Mi umbral esperaba abierto
la luz fugaz de tu amor,
madurando en primavera,
mi cuerpo por tu clamor.
Hoy solo se rememoran,
en mis vestigios resecos,
lo que vivimos y amamos
como unos silencios huecos.
Sabiendo que me amas menos
de lo que supiste amar,
que no me superas más
del intento de olvidar.
Palabras, una promesa,
que cumplirá Valentina,
en tu postrera morada,
llegará de clandestina.
Tu cuerpo en plena velada,
previo a vestirse de tierra,
presenciará el juramento,
hecho triunfo de cruel guerra.
Sobre tus labios ya fríos,
los míos quedarán presos
dejando viejos resabios,
en tu boca, último beso.
Hoy solo pido que cumplas
y que lo hagas con firmeza
pues si yo me voy primero,
esta será la promesa.
Ven a mi encuentro y señala,
no fue ella, tal vez, divina,
a la que llaman Silvana,
para mi, fue Valentina…
01/04/2026
© 2026 Silvana Ibáñez — Todos los derechos reservados.