Que nadie duerma mirando las estrellas
temblando de esperanza y de deseo,
temeroso de ver que ha amanecido
y, al despuntar el día, huya con ellas.
Ya nadie podrá escuchar mi nombre
ella jamás lo pronunciará;
pero si mi beso quiebra el hondo silencio,
quizá despierte la vieja esperanza.
Tal vez al fin pronuncie mi nombre
y se derrita el gélido silencio;
Y al oír mi nombre, venceré
Al alba venceré.
-
Autor:
Juan Roldan (
Offline) - Publicado: 1 de abril de 2026 a las 10:26
- Comentario del autor sobre el poema: Inspirado en el aria Nessum Dorma de Turandot.
- Categoría: Sin clasificar
- Lecturas: 7
- Usuarios favoritos de este poema: Sergio Alejandro Cortéz, El Hombre de la Rosa

Offline)
Comentarios1
La estrofa brota de tu pluma entregandose a tu genial versar estimado Juan Roldan
Recibe un abrazo de Críspulo desde el Norte de España
El Hombre de la Rosa
Para poder comentar y calificar este poema, debes estar registrad@. Regístrate aquí o si ya estás registrad@, logueate aquí.