UN CORAZON QUE FLORECE

SienaR



En los recovecos de la vida,  
donde el sol se asoma tímido,  
un corazón en paz florece,  
como una flor silvestre,  
abriendo sus pétalos a la brisa  
que acaricia el alma.

 

No necesita tierra fértil,  
ni las lluvias de primavera,  
su raíz es profunda,  
nutrida de sueños,  
de canciones silenciadas,  
en la piel del viento.

 

Florece en los rostros amables,  
en el roce de las manos,  
en el aroma de un café
en los ojos que brillan  
con el reflejo de la luna.

 

El corazón en paz,  
es como un río claro,  
la risa de los niños,  
el abrazo sincero  
que disipa las sombras.

 

No le importa la tormenta,  
ni la tempestad de pensamientos,  
se aferra a lo simple,  
a lo auténtico,  
como el canto de los pájaros  al alba,  
como el despertar de un día nuevo.

 

Y así, florece donde sea,  
en un rincón olvidado,  
en el latir de una historia  
que ansía ser contada.  
Un corazón en paz,  
es un jardín que brota  sin miedo 
porque sabe,  
que la verdadera belleza,  
no depende del lugar,  
sino del amor que se siembra.

 

SienaR  ©

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