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🐟 EL ANZUELO INVERTIDO 🐟
Y
el
pez
juega,
se busca
sobre el espejo
de sus iridiscentes escamas…
Hay una calma de ríos, piedras y fragmentos.
Hay un formato de aguas estancadas…
¿un río escaso?
Muerde…
muerde el anzuelo…
que el anzuelo también muerde.
El hambre — que remeda los instintos—
obliga,
inclina,
ajusta su balanza.
El pescador resuelve en sus lascivias
la balanza y su bocado de salivas.
Juzga.
Observa.
Es estiba de anzuelos y atarrayas.
muerde el anzuelo…
que el anzuelo también muerde.
El pez
entrega sus amores.
Llora,
lánguidamente, un tapete de aguas…
y sabe,
presiente
en su conciencia,
que su albedrío es un anzuelo,
un viaje hacia la tierra prometida,
mesa servida…
un crucifijo de abecedarios para resolver los paradigmas
y cada uno de sus obituarios.
Muerde…
muerde el anzuelo…
que el anzuelo…
también…
muerde.
Mi bandera es un pez.
Rema.
Y rema…
pescador.
El anzuelo…
invertido…
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Racsonando Ando / Oscar Arley Noreña Ríos.
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Autor:
Racsonando (Seudónimo) (
Offline) - Publicado: 1 de abril de 2026 a las 15:46
- Comentario del autor sobre el poema: 🐟 EL ANZUELO INVERTIDO Un gesto arrojado desde el alma Presentación: “El anzuelo invertido” no nace en el agua: nace en el interior. Es un poema donde la voluntad se lanza como un anzuelo invisible, buscando aquello que desea, sin advertir que en ese mismo gesto se expone, se ofrece, se entrega. Aquí, el acto de buscar no es inocente: es una forma de caer. El pez, lejos de ser solo criatura, es conciencia. El pescador, más que figura, es impulso. Y entre ambos, una tensión que no se resuelve: solo se invierte. Descripción Este poema se construye como una metáfora del deseo y del destino, donde el hambre inclina la balanza y el albedrío se revela como trampa. La imagen del anzuelo atraviesa todo el texto, no como objeto externo, sino como extensión de una fuerza más profunda: aquello que desde el alma se lanza hacia el mundo. Pero en ese lanzamiento ocurre el giro: el anzuelo no solo captura… también compromete. La voz poética transita por un paisaje de aguas, reflejos y sacrificios, donde cada imagen sugiere una conciencia que presiente su propio desenlace. La musicalidad del poema, reforzada por la repetición y el eco, convierte esta experiencia en un ritual: una insistencia que no explica, sino que revela. “El anzuelo invertido” es, en esencia, una pregunta abierta: ¿hasta qué punto elegimos… y en qué momento comenzamos a ser elegidos?
- Categoría: Sin clasificar
- Lecturas: 14
- Usuarios favoritos de este poema: Antonio Pais, racsonando, Tommy Duque, Sergio Alejandro Cortéz, Lualpri, JUSTO ALDÚ, El desalmado, Javier Julián Enríquez, Carlos Baldelomar, WandaAngel

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