He aprendido a mirar desde lejos
cuando otras voces ocupan la orilla de tu risa.
El iNvierno del pecho conoce esos días:
la paciencia amarga de quien calla.
En el ecO de las horas comprendo
que no todo contacto guarda fuego.
La nocHe lo sabe:
hay abrazos que pasan
como viento sobre el agua.
Otros dejan herida.
En el silEncio persiste una certeza:
no todo corazón aprende la misma música.
Queda una caLma grave en la memoria,
como brasa cubierta bajo la tierra.
El rIo insiste en llevarse las cosas,
pero algo resiste todavía bajo la ceniza.
Y aunque el mundo parezca cerrarse,
queda escondidA en lo vivido
una forma de regreso,
Que ni los otros
ni el tiempo
terminan de comprender.
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Autor:
Cronista sin puerto (Seudónimo) (
Offline) - Publicado: 31 de marzo de 2026 a las 22:33
- Comentario del autor sobre el poema: Como la piedra al escultor o el viento al agua, ella es la sustancia que dicta estas líneas. La musa inevitable que todo artista lleva escondida entre los versos, habitando ese espacio donde el tiempo ya no comprende nada.
- Categoría: Amor
- Lecturas: 7
- Usuarios favoritos de este poema: Sergio Alejandro Cortéz, frescodelrocio, Antonio Pais, Eduardo Rolon, alicia perez hernandez

Offline)
Comentarios1
Un poema hermoso muy gratificante de leer!
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