El Cronista sin puerto

Siete letras bajo la cenizas.

He aprendido a mirar desde lejos
cuando otras voces ocupan la orilla de tu risa.

El iNvierno del pecho conoce esos días:
la paciencia amarga de quien calla.

En el ecO de las horas comprendo
que no todo contacto guarda fuego.

La nocHe lo sabe:
hay abrazos que pasan
como viento sobre el agua.

Otros dejan herida.

En el silEncio persiste una certeza:
no todo corazón aprende la misma música.

Queda una caLma grave en la memoria,
como brasa cubierta bajo la tierra.

El rIo insiste en llevarse las cosas,
pero algo resiste todavía bajo la ceniza.

Y aunque el mundo parezca cerrarse,
queda escondidA en lo vivido
una forma de regreso,

Que ni los otros
ni el tiempo
terminan de comprender.