No nací monstruo,
me hicieron leyenda a golpes,
a traición,
a silencios que dolían más que los gritos.
Antes de las serpientes
tenía sueños suaves,
manos que sabían amar
y una fe tonta en la gente.
Pero vinieron…
con promesas disfrazadas de cariño,
con besos que eran veneno lento
y palabras que me fueron rompiendo sin ruido.
Y un día…
dejé de llorar.
Ese fue el verdadero hechizo.
Mis lágrimas se secaron
y en su lugar nacieron estas serpientes,
que no son castigo…
son memoria.
Cada una susurra un nombre,
una noche,
una herida.
Ahora dicen que soy peligrosa
porque ya no bajo la mirada,
porque mi voz no tiembla
y mi corazón aprendió a no arrodillarse.
Pero no…
no convierto en piedra por maldad.
Convierto en piedra
a quien viene a jugar con lo que me costó reconstruir.
Porque yo ya caminé el infierno,
me hice reina entre cenizas
y aprendí que a veces,
para sobrevivir…
hay que volverse mito.
Así que mírame bien
si te atreves.
No soy la villana de tu historia…
soy el final que no pudiste soportar.
-
Autor:
Amanda Garcia (
Offline) - Publicado: 31 de marzo de 2026 a las 20:41
- Categoría: Triste
- Lecturas: 10
- Usuarios favoritos de este poema: ANGHELUZ., Antonio Pais, alicia perez hernandez, Eduardo Rolon, Loky, Sergio Alejandro Cortéz
- En colecciones: Renacer.

Offline)
Comentarios1
Al final la esencia nunca se pierde
somos eso, con ese aroma
con esa forma única
con esa alma irrepetible
esa de la que incluso
se puede hacer poesía...
ANGHELUZ
Somos escencia
de la que se cae, se levanta
y aún así vuelve a amar.
Porque al final, siempre renacemos bonito.”
Para poder comentar y calificar este poema, debes estar registrad@. Regístrate aquí o si ya estás registrad@, logueate aquí.