Te busco… y no estás ⭐

racsonando



 

Racsonando Ando / Oscar Arley Noreña Ríos.

 

¿En qué velero te vas

cuando el mar es rumor entre olas y tormentas,

y las paredes no tienen sal ni horizonte de respuestas?

Sin colores, el lienzo de tu mirar…

y sin el pulso de tu reloj vagan las ausencias.

¡Solo pienso en ti!

 Te busco…

y no estás.

En este mar sin ti, mi voz no llega…

Sin tus timbres en mi puerta,

sin el gato que ronronea la gracia de tu presencia.

Tu sombra, y mi guitarra, desnuda de cuerdas,

te busca en la quietud.

En la televisión:

fiesta triste de lo virtual.

¡Te busco…

y no hay respuestas!

 Te busco…

y no estás.

En este mar sin ti, mi voz no llega…

En las calles sin sol,

la agonía siembra pasos de indiferencia.

Un cielo de nubarrones — la lluvia se pone en venta—,

y el eco de mis preguntas:

banquete amargo que la radio celebra.

¡Solo pienso en ti!

Te busco en unturas de sal,

en los ojos ciegos de la pared,

en los versos del alacrán.

Pan y agua es tu recuerdo.

El viento rechina su orquesta bajo un susurro que no me nombra.

La luna mira y calla, con su charca de escamas puestas.

Mi pensamiento es un laberinto de aldabas inciertas,

un mar que devana dudas y teje tantas ausencias.

Te busco…

te nombro…

y no estás.

En este mar sin ti, mi voz…

no llega…

Te busco,

te reclamo,

te aguardo…

y el eco de mi corazón —gritando—

vive en penumbras, en espera de tu respuesta.

Racsonando Ando / Oscar Arley noreña Ríos.

 

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  • Autor: Racsonando (Seudónimo) (Offline Offline)
  • Publicado: 31 de marzo de 2026 a las 17:27
  • Comentario del autor sobre el poema: “Te busco… y no estás ⭐” es una travesía íntima por los territorios de la ausencia. El poema se despliega como una búsqueda: una voz que nombra, insiste, interroga… y no encuentra respuesta. En su andar, el mundo cotidiano se desfigura —la casa, la calle, los objetos— y todo adquiere una resonancia de vacío. La palabra se convierte aquí en un acto de resistencia: nombrar al otro es intentar retenerlo, buscarlo es no dejarlo desaparecer del todo. El estribillo —“Te busco… y no estás”— actúa como oleaje emocional, regresando una y otra vez con distinta intensidad, hasta fundirse con el silencio. Descripción Este poema coral propone una experiencia sensorial y sonora donde la voz se fragmenta y se multiplica. La estructura alterna entre momentos íntimos y expansiones colectivas, permitiendo que el texto respire como un cuerpo vivo. Las imágenes —el mar, la lluvia, la luna, los objetos domésticos— construyen un paisaje simbólico donde la ausencia no es solo pérdida, sino presencia latente, casi tangible. La realidad se percibe distorsionada por la nostalgia: la televisión, la radio y la ciudad misma se convierten en escenarios de una soledad amplificada. En su dimensión musical, la obra sugiere un tránsito que va del susurro al clamor, del pensamiento al eco, hasta desembocar en una penumbra donde la espera se sostiene como último gesto de esperanza. "Te busco… y no estás" ⭐ no busca respuestas: habita la pregunta, la repite, la deja suspendida en el aire.
  • Categoría: Triste
  • Lecturas: 18
  • Usuarios favoritos de este poema: Tommy Duque, Antonio Pais, Mª Pilar Luna Calvo, Eduardo Rolon, Sergio Alejandro Cortéz, CARMEN DIEZ TORÍO, Any🌹, Lualpri, Salvador Santoyo Sánchez, alicia perez hernandez, Mauro Enrique Lopez Z., JAGC, racsonando
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Comentarios +

Comentarios1

  • Salvador Santoyo Sánchez

    Es un magnifíco trabajo, de quien ha vivido la ausencia
    Saludos poeta amigo Racsonando



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