El desdichado

Alex Pantoja 23

No...

Escuchó

ese "no",

y el niño

empezó 

a caminar 

lento por

los caminos

de almendros.

No lloró,

pero en todo

momento

con tuvo las  ganas

de hacerlo,

sin irse de

pronto.

En sus

manos llevaba

la sangre

de su corazón;

aquello

fue un camino

infinito,

sin ganas

de ver la belleza,

sin un lugar

a qué llamar

hogar.

Presintió

en ella

irse.

No la vio,

no tuvo

valor

para hacerlo;

la defraudó.

Ahora está

lleno

de ira,

porque

siempre cargará

con él el peso

de ser un

desdichado.

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