Caí.
No hay metáfora.
Caí
y al caer
hice daño.
No por maldad consciente,
sino por no haber mirado
lo que llevaba dentro.
Eso es lo que más cuesta decir.
No fue el mundo.
No fue el otro.
No fue el destino.
Fui yo
sin conocerme.
Y en esa ceguera
arrastré vidas,
rompí silencios,
dejé grietas
donde antes había confianza.
Luego vino la historia:
el ángel caído,
la herida noble,
la explicación que alivia.
Mentira.
No hubo alas.
Hubo miedo.
No hubo caída del cielo.
Hubo caída hacia dentro.
Y ahí,
en ese fondo sin testigos,
vi algo que no esperaba:
que el mal no es un monstruo,
es una falta de conciencia
que se repite
hasta que alguien la mira.
Hoy lo miro.
Sin adornos.
Sin defensa.
Lo que hice
vive en otros.
Eso no se borra.
Pero aquí,
justo aquí,
donde ya no puedo esconderme,
algo no cae.
Algo observa.
Y en ese punto
que no huye,
que no se justifica,
que no se condena,
empieza otra forma
de estar.
No más alto.
No más puro.
Más real.
Antonio Portillo Spinola
-
Autor:
Spinoport (Seudónimo) (
Offline) - Publicado: 30 de marzo de 2026 a las 07:34
- Comentario del autor sobre el poema: "Lo que no cae" es un tránsito desde el ego herido (que busca excusas) hacia la conciencia madura (que acepta la sombra). Es un poema sobre la integración: solo cuando dejas de luchar contra lo que hiciste y lo miras "sin adornos", puedes empezar a vivir de una manera auténtica.
- Categoría: Reflexión
- Lecturas: 10
- Usuarios favoritos de este poema: Antonio Pais, El desalmado, Salva45, El Hombre de la Rosa, Sergio Alejandro Cortéz, Salvador Santoyo Sánchez, alicia perez hernandez

Offline)
Comentarios1
La destreza de tu generosa pluma entrega las palabras a tus preciadas estrofas estimado poeta Antonio
Saludos de Críspulo desde el Norte de España
El Hombre de la Rosa
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