La meditación, es como ese agujero desde el que, entre una respiración y la siguiente, podemos contemplar nuestro propio cielo. Cuando la tormenta de estímulos cesa, las tranquilas aguas del lago de la mente, suelen brillar como un espejo, en el cual nos podemos reflejar sin miedo alguno. Ya no hay turbulencias: sólo contemplamos lo que somos, que incluye lo que podemos ser. Es un viaje que realizamos en absoluta quietud, sin movernos del lugar. Pero ningún vehículo en el mundo nos llevará más lejos.
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Autor:
emiliodom (
Offline) - Publicado: 30 de marzo de 2026 a las 05:10
- Categoría: Sin clasificar
- Lecturas: 11
- Usuarios favoritos de este poema: CARLOS ALB., El Hombre de la Rosa, Sergio Alejandro Cortéz

Offline)
Comentarios2
Como siempre amigazo, un gustazo leerte.
Shalom
Gracias amigo. Un saludo cordial
La destreza de tu generosa pluma entrega las palabras a tus preciadas estrofas estimado poeta Emiliodom
Saludos de Críspulo desde el Norte de España
El Hombre de la Rosa
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