Vida que florece
en el dulce canto,
vuela más allá de las sombras.
No se oculta:
es la vida misma
que late y resuena
en ecos infinitos.
Palpita en el universo,
surgida de un tallo de luz
que nadie puede podar.
Alma madre,
imposible de enterrar;
fuego divino
que no se desvanece.
Paloma que amanece
fuera del tiempo,
fulgor que destella
y permanece unida,
eterna y ungida,
a los que se fueron:
viajeros de estrellas.
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Autor:
Luis Rayo (Seudónimo) (
Offline) - Publicado: 29 de marzo de 2026 a las 16:18
- Categoría: Sin clasificar
- Lecturas: 3
- Usuarios favoritos de este poema: Antonio Pais, Sergio Alejandro Cortéz

Offline)
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