Vida que florece
en el dulce canto,
vuela más allá de las sombras.
No se oculta:
es la vida misma
que late y resuena
en ecos infinitos.
Palpita en el universo,
surgida de un tallo de luz
que nadie puede podar.
Alma madre,
imposible de enterrar;
fuego divino
que no se desvanece.
Paloma que amanece
fuera del tiempo,
fulgor que destella
y permanece unida,
eterna y ungida,
a los que se fueron:
viajeros de estrellas.