Gracias, Señor, por el fuego sagrado,
por este milagro de amar sin medida;
por todo lo bueno que Tú me has otorgado,
y el don de sentir esta luz en mi vida.
Gracias por dejar que mi entrega sea pura,
dando lo mejor, sin pedir el regreso;
curando en tu gracia mi antigua amargura,
poniendo en mis manos un alma en proceso.
Hoy acepto, Dios, su camino y su huerto,
respeto el destino que ella ha elegido;
pues sé que Tu plan es un puerto muy cierto,
y nada en Tu mano se siente perdido.
Te pido por ella, que el sol la acompañe,
que encuentre la paz, la alegría y la calma;
que no haya una sombra que el alma le empañe,
ni rastro de angustia que toque su palma.
Dale estabilidad, dale luz, dale abrigo,
bendice sus pasos, su hogar y su anhelo;
que sepa que aunque hoy no camine conmigo,
mi ruego le sirve de puente hacia el cielo.
Gracias por darme esta paz tan profunda,
de amar con respeto, con fe y con bondad;
que Tu bendición sobre ella se infunda,
¡y en mí... se haga siempre Tu santa voluntad!
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Autor:
El hombre de la orquidea (Seudónimo) (
Offline) - Publicado: 29 de marzo de 2026 a las 02:17
- Categoría: Espiritual
- Lecturas: 14
- Usuarios favoritos de este poema: Mauro Enrique Lopez Z., El Hombre de la Rosa, Sergio Alejandro Cortéz, ElidethAbreu, Willie Moreno

Offline)
Comentarios2
Cuando la pluma habla sus letras versan en la poesía estimado El Hombre de la Orquidea
Aludos de Críspulo desde España
El Hombre de la Rosa
Un abrazo fraterno querido y fiel amigo y maestro
Destila la gratitud en cada verso querido poeta El hombre de la orquídea.
Es una ferviente oración para todos los tiempos.
Abrazos bendiciones.
Un abrazo fraterno querida amiga por los comentarios, bendiciones
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