Don Alfonso Quijano, en su locura,
piensa y convierte a Dulcinea en una dama.
No es, no es…
la brasa que él imagina,
la mujer nacida del polvo
que su delirio vuelve llama.
Él, cielo desbordado;
ella, tierra que se estremece a su paso.
Y aun así, cuando se nombran,
se les enciende el alma,
como si sus voces
pudieran desatar
las tormentas de aire
que, en la sangre,
estremecen la tierra.
Y cuando al fin se miran,
el mundo se queda sin aliento:
él desciende como un cielo que busca reposo,
ella lo recibe con la gravedad de lo imposible.
No hablan.
El deseo los sostiene en un filo secreto,
y en ese instante
todo lo que eran
se inclina hacia el vértigo del otro.
Al final, ni cielo ni tierra pudieron sostenerlos.
Solo quedó el instante:
ese que arde una vez
y después
se deshace en silencio.
—L.T.
Poetas somos..
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Autor:
LOURDES TARRATS (
Offline) - Publicado: 28 de marzo de 2026 a las 18:29
- Comentario del autor sobre el poema: Amigos, hay poemas que no nacen de la razón, sino del estremecimiento secreto donde el alma reconoce lo que el mundo aún no entiende. Tormentas en la Sangre es uno de ellos: una historia de miradas que encienden destinos, de voces que estremecen la tierra, de un amor que existe más allá de lo posible. Aquí, cielo y tierra se buscan sin tocarse, y en ese vértigo nace la belleza: la que duele, la que salva, la que arde en silencio. Gracias por leerme. Les quiero.
- Categoría: Sin clasificar
- Lecturas: 190
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Offline)
Comentarios16
Tu poema esta pleno de magia y encanto, placer de lectura, gracias por compartir.
Saludos, feliz tarde, Alex.
Gracias Alexandra por tu visita y el comentario. Quedo agradecida.
Un abrazo.
Poetas somos...
Ese instante que dura una toda una vida. Poetas somos, Lourdes. Que bien te expresas.
Pilar, amiga.
Tu siempre tan linda.
Gracias por tu comentario,
Un beso enorme.
Poetas somos...
Para el amor verdadero, no existe lo imposible, cielo y tierra se buscan y logran tocarse a travez de la imaginación y la palabra.
Tormentas de sangre, que después de ser turbulentas, llegará la calma.
Entre cielo y mar planea el ave del amor...que por lontananza es capaz de esfumarse
Saludos escritora Lourdes Tarrats
Poetas somos... entre rojas tormentas
Querido compañero de letras, Salvador.
Gracias por la belleza de tus palabras. Hay en lo que dices una certeza que toca: cuando el amor es verdadero, encuentra siempre un modo de cruzar distancias y encender puentes entre cielo y tierra. Me conmueve esa imagen de las tormentas que, aun en su furia, anuncian la calma que vendrá… y ese ave que planea entre horizontes como un símbolo de lo que persiste incluso cuando parece desvanecerse.
Recibo con gratitud tu saludo,
y te envío un abrazo envuelto en la claridad que dejan las pasiones sinceras…porque:
Poetas somos... incluso entre rojas tormentas.
Maravillosamente dibujada esa luminosa estela que deja el alma deslumbrada y el corazón hechizado con el dulce aroma que los soñadores le llamamos amor. Mi sinceras felicitaciones viajan hacia ti con mi más cálido abrazo y mi siempre leal cariño.
Amigo Rafael.
Gracias por tus palabras tan hermosas. Qué manera tan delicada de nombrar esa estela que deja el amor cuando toca el alma. Me alegra que hayas sentido esa claridad y ese deslumbramiento que intenté transmitir. Recibo con gratitud tu abrazo, tu cariño y la belleza de tu mirada poética.
Te envío un abrazo envuelto en esa misma luz que nos inspira, porque:
Poetas somos...
Gracias estimada poeta .
El cielo y la tierra se acercaron cada de tu poema.
El milagro del amor que convierte a Dulcinea en soñada realidad.
Cordial saludo lLourdes Tarrats.
Calido y muy apreciado es tu comentario, amigo Emiliano.
Te envío un abrazo envuelto en gratitud, porque:
Poetas somos...
Reinterpretas la relación entre Don Quijote y Dulcinea del Toboso como un amor idealizado e imposible. Muestras como el deseo, la ilusión y la intensidad del encuentro, termina siendo efímero y se desvanece en el silencio.
Y a seguir ✍️
Jesus Angel,
Gracias por tu lectura tan clara. Me alegra que hayas percibido esa tensión entre lo idealizado y lo imposible, y cómo el encuentro, aun en su intensidad, termina desvaneciéndose en ese silencio que también forma parte del destino de ambos. A veces el amor vive más en la mirada que en la realidad, y eso también tiene su belleza.
Seguimos escribiendo, porque:
Poetas somos...
Bellos y profundos versos.
Un abrazo LOURDES.
Me alegro que te gusten amiguita.
Gracias por respondes
Te mando un abrazo, fuerte,
poetas somos....
GRACIAS LLANESA,
POR VISITS MI ESP
Muchas gracias, estimada amiga Lourdes, por este bello y excepcional poema, «Tormentas en la sangre», en el que se puede percibir cómo la obra de Miguel de Cervantes, Don Quijote, al ser reinterpretada por la mente ferviente de Alonso Quijano, plantea una dualidad esencial: la glorificación del amor frente a la realidad terrenal y despiadada. En este sentido, la figura de Dulcinea no surge como una entidad tangible, sino como la manifestación de un anhelo inescrutable, una «llama» espiritual que transfigura la «brasa» de lo mundano en la mente del caballero. Por lo que esta dicotomía entre el «cielo desbordado» que él representa y la «tierra que se estremece a su paso» se resuelve en un instante de sintonía cósmica. En relación con esto, cuando sus nombres se pronuncian, sus almas se «encienden», lo que sugiere una conexión que trasciende lo físico y es capaz de evocar «tormentas de aire» en la sangre, que a su vez conmueven la «tierra». De este modo, el encuentro visual culmina en un éxtasis silencioso, donde el descenso celestial de él y la acogida vital de ella convergen en un «filo secreto» de deseo. Sin embargo, la conclusión sugiere la naturaleza efímera de esta unión, incapaz de sostenerse en las realidades terrenales o celestiales. Lo que perdura, pues, es el «instante», una experiencia fugaz pero intensamente vital que, tras su ardor, se disuelve en el silencio y deja una huella indeleble en la memoria del alma.
Recibe un cordial saludo y fuerte abrazo con mi más afectuoso aprecio
Querido amigo Javier Julián.
Muchas gracias por la profundidad y la claridad de tu lectura. Siempre me impresiona la generosidad con la que te acercas a mis textos, desmenuzando cada imagen con tanta atención y devolviéndome una interpretación que enriquece lo que escribí. Aprecio sinceramente ese gesto tuyo de leer con calma, con rigor y con afecto.
En mi visión, la fugacidad de ese instante entre Alonso Quijano y Dulcinea no nace solo de la imposibilidad del encuentro, sino del destino trágico que Cervantes nos entrega: la muerte de Don Alonso, que deja a Dulcinea en una agonía sin medida. La pasión se vuelve efímera no porque se desgaste, sino porque la muerte la interrumpe, derribando la razón misma de ese amor que apenas había encendido su llama.
Gracias, de verdad, por tu lectura tan atenta y por tu constante amabilidad al responder a mis escritos.
Recibe un abrazo lleno de aprecio y gratitud, porque:
Poetas somos...
"el mundo se queda sin aliento:
él desciende como un cielo que busca reposo,
ella lo recibe con la gravedad de lo imposible.
El deseo los sostiene en un filo secreto,
todo lo que eran
se inclina hacia el vértigo del otro.#
Hermosos versos de una entrega sin condicones
sólo lllevados por el deseo y la ansiedad de poseer.
Con muchísimo cariño
JAVIER
Amigo Javier,
Gracias por tu visita y por comentar, regalándome así, una cadena de palabras sutiles, sin condiciones.
Quedo agradecida.
Te envío un abrazo envuelto en gratitud plena, porque:
Poetas somos...
Je, je, je. bueno veo que el texto reinterpreta con acierto la figura de Don Alfonso Quijano para explorar no tanto la locura, sino el poder transformador del deseo y la imaginación. Dulcinea deja de ser un ideal distante para convertirse en un punto de tensión entre lo real y lo soñado, donde la materia y el delirio se entrelazan sin resolverse del todo.
En el plano expresivo, destaca la constante oposición simbólica entre cielo y tierra, que estructura el texto y le da profundidad: él como impulso, desborde y caída.
El poema no busca narrar, sino fijar un instante de intensidad absoluta: ese punto donde dos fuerzas se reconocen, arden y, sin poder sostenerse, se disuelven. Una reflexión sutil sobre el deseo como fulgor breve y definitivo. Inteligentes versos. Me hicieron pensar.
Saludos
Poetas somos
Justo, aquí nuevamente descifrando enigmas...
Muchas gracias por tu lectura tan clara y por la forma en que desmenuzas el texto. Me alegra que hayas visto ese punto donde lo real y lo imaginado se rozan sin llegar a unirse del todo; justo ahí quise situar a Alonso y a Dulcinea, en ese borde donde el deseo transforma lo que toca.
Tienes razón: el poema no busca contar una historia, sino fijar ese instante que arde y se disuelve casi al mismo tiempo. Y, para mí, esa brevedad también dialoga con el final de Don Alonso, cuya muerte deja todo suspendido en un punto que ya no puede sostenerse.
Gracias por leer con tanta atención y por compartir una reflexión tan bien pensada.
Un saludo grande, y qué gusto coincidir en estas letras.
Poetas somos, amigo,
Poetas somos...
Estimada Lourdes Tarrats, Maga:
El titulo de su obra tiene una fuerza imbatible, así como nuestro querido manchego de andancias. Pues, de aquellas 'Tormentas en la Sangre' donde el indice del Hidalgo tocaba los vórtices haciendo suyas sus grandes fazañas. Y en esa total entrega: Aldonza Lorenzo, la sin par Dulcinea del Toboso. No era una absurda idealización perpetua, porque Don Quijote nunca estuvo demente. Más cuerdo que ninguno. Es por eso que el amor profesado de este caballero en cada capítulo, es la memoria de un corazón que late. Que no teme, que no calla. Es pues, la manifestación del amor en su más pura entrega. Porque ahí, aún en las soledades, lo amado vive. Y Aldonza fue el motivo para amar y ser amado en sus totalidades. Ternura que flota, y donde muchos (como usted) encuentran una forma de plasmar esa inmortalidad.
Reciba mi respeto y admiración. ¡Abrazo!
Estimado amigo Mario.
Agradezco profundamente la belleza y la hondura de su comentario. Es un privilegio leer una interpretación que reconoce en Don Alonso no la locura, sino esa lucidez distinta que solo poseen los corazones capaces de amar sin reservas. Coincido en que su entrega no es delirio, sino una forma de verdad: un amor que se sostiene incluso en la soledad y que convierte a Aldonza en un motivo para vivir… y también para trascender.
En mi lectura, la tragedia se intensifica porque la pasión no se extingue: es la muerte de Don Alonso la que interrumpe lo que apenas comenzaba a arder, dejando a Dulcinea en una agonía silenciosa, suspendida entre lo que fue y lo que nunca podrá ser. Esa inmortalidad que usted menciona nace precisamente de ese quiebre: lo que no se consuma permanece vibrando.
Le agradezco de corazón su lectura atenta, su generosidad constante y la delicadeza con la que se acerca a mis escritos.
Reciba mi respeto y un abrazo lleno de admiración, porque:
Poetas somos...
Es la ancla de la ternura, la que permite habitar las soledades sin romperse. Es la lucidez de quien sabe que amar genuinamente es la única fazaña capaz de vencer el tiempo. Y en esa ternura: los personajes desaparecen para convertirse en el refugio de cualquier corazón que se atreva a no callar (como en esta maravillosa obra suya que rememora).
Gracias Mario,
Sus palabras me honran.
Le envío un abrazo resguardado en las bellas artes,
donde allí la vida respira distinto, porque
Poetas somos...
Mi querida Lourdes: En la visión de Don Quijote la locura no es mera pérdida, sino una forma de recrear el mundo. Al nombrar a Dulcinea del Toboso como dama, no transforma a ella, sino a la realidad misma: la eleva, la ennoblece, la somete al poder de su imaginación.
El delirio revela una verdad sutil: el ser humano no sólo ve lo que es, sino también lo que anhela. Y en ese anhelo, incluso lo común puede vestirse de grandeza.
Abrazos y gracias por bordar el tema con pluma de oro amiga.
Mi querida Lourdes:
En la visión de Don Quijote la locura no es mera pérdida, sino una forma de recrear el mundo. Al nombrar a Dulcinea del Toboso como dama, no transforma a ella, sino a la realidad misma: la eleva, la ennoblece, la somete al poder de su imaginación.
El delirio revela una verdad sutil: el ser humano no sólo ve lo que es, sino también lo que anhela. Y en ese anhelo, incluso lo común puede vestirse de grandeza.
Gracias por haber bordado el poema con pluma de oro.
Abrazos.
Querida Ellie.
Tu lectura me conmueve porque reconoce algo esencial: en Don Quijote la locura no destruye, sino que crea. Él no altera a Dulcinea, como bien dices, sino el tejido mismo de la realidad. Y en ese gesto revela una verdad que a veces olvidamos: lo que nombramos con fervor adquiere un brillo que no tenía antes.
Mi poema intenta justamente eso: mirar ese instante en que el deseo y la imaginación se tocan, no para perpetuar un engaño, sino para mostrar cómo el ser humano se eleva cuando se atreve a ver más allá de lo evidente.
Gracias por tus palabras generosas.
Te envío un abrazo envuelto en agradecimiento y mucho cariño, porque:
Poetas somos...
El deseo los sostiene en un filo secreto,
y en ese instante
todo lo que eran
se inclina hacia el vértigo del otro.. 💭🌪️👏
Gracias por visitar mi espacio.
Quedo agradecida.
Saludos,
Poetas somos....
Totalmente de acuerdo con tAmigos, hay poemas que no nacen de la razón, sino del estremecimiento secreto donde el alma reconoce lo que el mundo aún no entiende. Tormentas en la Sangre es uno de ellos: una historia de miradas que encienden destinos, de voces que estremecen la tierra, de un amor que existe más allá de lo posible. Aquí, cielo y tierra se buscan sin tocarse, y en ese vértigo nace la belleza: la que duele, la que salva, la que arde en silencio. Gracias por leerme. Les quiero.u comentario de autor.
.....
Totalmente de acuerdo con tu comentario de autor. Abrazos eternos mi hermosa LOURDES.
Guaooo! Me ha sorprendido tus letras. Que ricura el golpeteo de tú pluma, y de cómo se esparce esa cadencia haciéndome parte de este de casa escena de frugal encanto.
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