No soy yo quien pasa por el tiempo,
es el tiempo el que se detiene a mirarme;
soy un intervalo entre lo que deseo
y aquello que el destino insiste en negarme.
Vivir es ser otro. Sentir es un descuido.
El alma es un tablero de ajedrez sin piezas
donde Dios juega al solitario, distraído,
mientras nosotros inventamos nuestras certezas.
¿Qué es la fe sino el cansancio de la inteligencia?
Un puente tendido sobre un abismo de papel,
la esperanza de que exista una presencia
detrás del vacío que nos dicta el nivel.
El universo es un libro cuya lengua ignoro,
una metáfora escrita en una página en blanco.
Busco en el sol un rastro de algún tesoro
y solo encuentro el eco de mi propio barranco.
Pero en este no-ser, en esta duda plena,
hay una claridad que el pensamiento no alcanza,
la belleza de saber que la sangre en la vena
es un ritmo sagrado, una mística danza.
Si el tiempo es ilusión, que sea mi bandera;
si el ser es un sueño, que sea mi verdad.
Soy el espectador de mi propia frontera,
la sombra que busca su propia claridad.
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Autor:
Jose Barrientos (Seudónimo) (
Offline) - Publicado: 28 de marzo de 2026 a las 16:50
- Categoría: Sin clasificar
- Lecturas: 5
- Usuarios favoritos de este poema: kiry, Antonio Pais, Mª Pilar Luna Calvo

Offline)
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