Dulce corazón que os amargáis con la pena pasada
y con la pena que no pasa.
Gran pesar el pecho,
como si quisieran arrancar el corazón
cada vez que pienso en vos.
¿Qué he de hacer para acunar
y hacer dormir el corazón,
para que descanse en santa paz?
Parece que fue creado para sufrir:
os afligís por la pena que aún no ha venido
sin poder soltar la pena que se fue,
y te hundes como barco a la deriva
en un mar de lágrimas de sangre,
sin caudal y sin destino,
solo esperando y anhelando
algo que nunca podrás tocar con las manos.
Pobre corazón,
duerme y descansa, mi niño,
que te lo mereces.
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Autor:
Francisquico (
Offline) - Publicado: 28 de marzo de 2026 a las 13:59
- Categoría: Sin clasificar
- Lecturas: 4
- Usuarios favoritos de este poema: Antonio Pais

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