Dulce corazón que os amargáis con la pena pasada
y con la pena que no pasa.
Gran pesar el pecho,
como si quisieran arrancar el corazón
cada vez que pienso en vos.
¿Qué he de hacer para acunar
y hacer dormir el corazón,
para que descanse en santa paz?
Parece que fue creado para sufrir:
os afligís por la pena que aún no ha venido
sin poder soltar la pena que se fue,
y te hundes como barco a la deriva
en un mar de lágrimas de sangre,
sin caudal y sin destino,
solo esperando y anhelando
algo que nunca podrás tocar con las manos.
Pobre corazón,
duerme y descansa, mi niño,
que te lo mereces.