MAR ADENTRO DE MÍ

Diego Pantoja

A veces soy un océano que no se nombra,

un rumor de sal creciendo en la penumbra,

una voz que se repliega en sus propias olas.

Me habito como quien naufraga en su sombra

y en cada latido descubro

la vastedad de lo perdido.

 

Pero hay noches —

mínimas, desgarradas—

en que el silencio no es refugio

sino una herida que respira.

Y yo,

apenas una grieta en la oscuridad,

me llamo y no respondo.

 

Entonces el tiempo se abre

como una puerta sin bisagras,

y el dolor no es dolor

sino un espejo que insiste.

¿Quién soy en este reflejo líquido?

¿Quién atraviesa a quién

cuando me miro?

 

Sin embargo,

hay algo —

una torpe y luminosa insistencia—

que no se rinde.

Un hilo,

casi invisible,

me ata a la mañana.

Y aunque me hunda en mí mismo

como quien cae sin ruido,

siempre regreso,

aunque sea un poco,

a la orilla de mi nombre.

 

Porque incluso en el fondo

donde todo parece haberse ido,

late —terco—

un pequeño resto de luz.

Y es ahí,

justo ahí,

donde vuelvo a empezar.

Llevate gratis una Antología Poética ↓

Recibe el ebook en segundos 50 poemas de 50 poetas distintos


Comentarios +

Comentarios1

  • El Hombre de la Rosa

    Cuando la pluma habla las letras crean tus bella escritura estimado Diego
    Recibe un afectuoso saludo desde Poemas del Alma
    El Hombre bde la Rosa



Para poder comentar y calificar este poema, debes estar registrad@. Regístrate aquí o si ya estás registrad@, logueate aquí.