Hoy el papel no quiere ser testigo.
La tinta se esconde en su temblor,
como si supiera
que hay verdades
que arden demasiado para escribirse.
Pero el pecho insiste en guardar
las brasas que la lengua no pronuncia.
En ese incendio mudo
la vida se escribe por dentro,
sin papel,
sin tinta,
sin testigos.
Solo un latido
que arde
y no se apaga.
Y en esa brasa
se lee lo que nunca fue palabra:
un nombre que no nombra,
una herida que no cierra,
un sí que no espera respuesta.
Entonces comprendo:
no todo lo que vive
ha nacido para decirse.
Hay verdades
que no buscan boca,
ni oído,
ni forma.
Solo arder
en lo hondo,
como quien sabe
que existir
ya es suficiente.
Así el papel aprende
que también callar es escribir.
Y vuelve al origen,
blanco, intacto,
como si nunca hubiera ardido.
Hoy el papel no quiere ser testigo…
porque lo que importa
ya está escrito
en lo que no se ve.
Antonio Portillo Spinola
-
Autor:
Spinoport (Seudónimo) (
Offline) - Publicado: 28 de marzo de 2026 a las 05:37
- Categoría: Sin clasificar
- Lecturas: 14
- Usuarios favoritos de este poema: Mauro Enrique Lopez Z., Antonio Pais, Hernán J. Moreyra, Mª Pilar Luna Calvo, Sergio Alejandro Cortéz, El Hombre de la Rosa, SienaR

Offline)
Comentarios1
Cuando la pluma habla las letras crean tus bella escritura estimado Antonio
Recibe un afectuoso saludo desde Poemas del Alma
El Hombre bde la Rosa
Para poder comentar y calificar este poema, debes estar registrad@. Regístrate aquí o si ya estás registrad@, logueate aquí.