Antonio Portillo

Escrito en lo invisible


Hoy el papel no quiere ser testigo.
La tinta se esconde en su temblor,
como si supiera
que hay verdades
que arden demasiado para escribirse.
Pero el pecho insiste en guardar
las brasas que la lengua no pronuncia.
En ese incendio mudo
la vida se escribe por dentro,
sin papel,
sin tinta,
sin testigos.
Solo un latido
que arde
y no se apaga.
Y en esa brasa
se lee lo que nunca fue palabra:
un nombre que no nombra,
una herida que no cierra,
un sí que no espera respuesta.
Entonces comprendo:
no todo lo que vive
ha nacido para decirse.
Hay verdades
que no buscan boca,
ni oído,
ni forma.
Solo arder
en lo hondo,
como quien sabe
que existir
ya es suficiente.
Así el papel aprende
que también callar es escribir.
Y vuelve al origen,
blanco, intacto,
como si nunca hubiera ardido.
Hoy el papel no quiere ser testigo…
porque lo que importa
ya está escrito
en lo que no se ve.

Antonio Portillo Spinola