No, no aceptes el sueño de la sombra, alma mía,
no te acuestes como quien se rinde a una cama inútil.
La vejez no es paz, es la última batalla del incendio,
¡arde, delira, canta con voz de trueno en la penumbra!
¡Enfurécete, enfurécete ante la traición de la luz!
El sabio, en su escritorio de fríos y ordenados silencios,
sabe que la noche es la línea recta hacia el olvido;
más como su verbo fue agua, nunca rayo ni relámpago,
y su alma nunca encendió la bahía con la fuerza del sol,
no entra dócil, no, él también se enfurece bajo el techo ciego.
¿De qué sirve la sabiduría si la luz muere sin eco?
La noche no es justa, es solo la oscuridad que nos gana.
¡Que arda el último minuto con la fuerza de un incendio!
No dejes que se apague el verbo, no entres manso,
¡batalla, enfréntate contra la muerte de la luz!
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Autor:
Jose Barrientos (Seudónimo) (
Offline) - Publicado: 27 de marzo de 2026 a las 10:39
- Categoría: Sin clasificar
- Lecturas: 47
- Usuarios favoritos de este poema: Antonio Pais, racsonando, JoseAn100, Willie Moreno, El Hombre de la Rosa, Texi, Tito Rod, Mauro Enrique Lopez Z., Sergio Alejandro Cortéz, Juan Iscar, Ricardo Castillo.

Offline)
Comentarios1
De qué sirve la sabiduría si la luz muere sin eco?
Sin deseos de ofender.
La sabiduría sirve para entender, que el eco, son los hijos, son las buenas acciones con el prójimo. Además tus letras trascienden el tiempo.
Saludos, todo acabará, menos el verbo, el verbo es la palabra...en este caso escrita
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