Soñé un hogar de maravillas,
un castillo erguido en tu promesa,
donde mi nombre sería corona,
y mi alma, tu reina eterna.
Mas tus palabras fueron espejos rotos,
fragmentos que el viento dispersó,
y hoy descubro, entre ruinas y cenizas,
que jamás me amaste.
Es cierto: contigo recorrí
paisajes bordados de belleza,
y puedo afirmar, con la herida abierta,
que yo sí te amé.
Pero mi entrega no bastó,
pues un día, con voz de hierro,
me dijiste que había alguien más,
y que yo no valía nada.
Te lloré como se llora a un dios ausente,
hasta que mis lágrimas se volvieron piedra,
y comprendí que el amor
no es un cristal puro,
sino un laberinto de sombras,
difícil de descifrar.
Y en ese laberinto aprendí:
el amor no se mide en promesas,
sino en la verdad que permanece
cuando todo lo demás se desvanece.
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Autor:
CRICEL (
Offline) - Publicado: 27 de marzo de 2026 a las 04:32
- Categoría: Amor
- Lecturas: 30
- Usuarios favoritos de este poema: Lualpri, Antonio Pais, Poesía Herética, Salvador Santoyo Sánchez, El Hombre de la Rosa, Éusoj Nidlaj, Mauro Enrique Lopez Z., Sergio Alejandro Cortéz, alicia perez hernandez

Offline)
Comentarios3
Gracias CRICEL por tu hermoso poema, tienes mucha razon al escribir estas palabras, el complicado de explicar pero lo has plasmado muy bien. Un saludo.
Muchas gracias por tus palabras.
y comprendí que el amor
no es un cristal puro,
sino un laberinto de sombras,
difícil de descifrar.
Y de sostener en el tiempo !
Duras y buenas tus letras.
Gracias por compartirlas.
Feliz cumple!
Muchas gracias por las felicitaciones. Agradezco mucho su apreció
Mi qurida amiga los sueños nos llevan a un mundo irreal
pero la realidad nos golpea y nos deja lisiados.
Bonitos versos
Con mucho cariño
JAVIER
GRACIAS POR TUS PALABRAS
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