San Valentin.

Adrian Alfaro


AVISO DE AUSENCIA DE Adrian Alfaro
Hoy dejo de escribir aquí.

Durante un tiempo este espacio fue un refugio, un lugar donde las palabras podían decir lo que a veces uno no logra explicar en voz alta. Aquí dejé pensamientos, emociones, fragmentos de noches largas y de días que pesaban más de lo que parecían.

Escribir fue mi manera de entender muchas cosas: el amor, la ausencia, las despedidas, las promesas que se rompen y las que se quedan flotando en el aire.

Pero todo ciclo también aprende a cerrarse.

Hoy me despido de este lugar y de las palabras que alguna vez dejé aquí. No porque ya no sienta, ni porque la vida se haya vuelto silenciosa… sino porque a veces uno necesita guardar lo que siente en otro sitio, en otro momento, o simplemente dentro de sí.

A quienes alguna vez leyeron algo mío, gracias.
A quienes encontraron un pedazo de sí mismos en alguna línea, gracias también.

Me voy en silencio, como suelen irse muchas cosas importantes.

Pero las palabras… esas siempre encontrarán otro lugar donde existir.

Adiós.

A veces se nos olvida lo frágil que es el tiempo.
Vivimos haciendo planes para mañana, prometiendo cosas para después, guardando palabras que creemos que siempre tendremos oportunidad de decir.

Pero la verdad es mucho más simple y más cruda:
hoy estoy… mañana no lo sé.

Hoy puedo hablarte, reír, sentir, abrazar, mirar el cielo y pensar en todo lo que aún falta por vivir. Hoy tengo voz, tengo presencia, tengo historia. Pero mañana… mañana es un territorio que nadie puede prometer.

Y es extraño cómo, sabiendo eso, seguimos viviendo como si el tiempo fuera infinito. Dejamos para después el perdón, el cariño, las decisiones que cambian la vida. Nos acostumbramos a la idea de que siempre habrá otro día.

Pero no siempre es así.

Por eso el hoy pesa tanto.
Porque es lo único real.

Hoy es el único momento donde podemos amar, decir lo que sentimos, arreglar lo que está roto, o simplemente existir junto a alguien más. Mañana puede llegar… o puede no hacerlo.

Y tal vez la vida sea justamente eso:
un recordatorio constante de que estamos de paso.

Así que si hoy estoy, quiero estar de verdad.
Con todo lo que soy.
Con todo lo que siento.

Porque mañana…
mañana nunca está asegurado.

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Comentarios +

Comentarios1

  • El Hombre de la Rosa

    La trova necia se la lleva el viento, pero la tuya tiene el poderio del versar estimado Adrian
    Saludos españoles de Críspulo desde Poemas del Alma
    El Hombre de la Rosa



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