Es el guiador de mis inquietudes,
sueños y esperanzas,
como en las altitudes,
el ave cuida a su hijo de las acechanzas,
con madura experiencia
va formando mi ser,
con ternura y sapiencia
hace florecer mi saber.
Es el todo de mi existencia,
es la miel que dulcifica
la olvidada ausencia
de una madre que vivifica
en mi alma un dolor acechante
porque fue su amor paternal
y su bondad gigante
la que me acogió en una tarde invernal.
Es la ternura viviente,
es la mano que me protege
de la maldad hiriente
es un ser que emerge
de las profundidades de la vida
para enseñarme cuán grande es el destino
para quien no tiene la moral vencida
y comienza por el buen camino.
¡Oh! Padre eterno y grandioso
tú que me llevas por ejemplar sendero
tú que naciste en el mayo glorioso
tú que me cuidas con singular esmero
recibe esta poesía
de perpetuo cariño y afecto
inspirada en la pleitesía
que rindo a tu vivir intachable y recto.
-
Autor:
Julio Berrocal (
Online) - Publicado: 25 de marzo de 2026 a las 18:29
- Categoría: Sin clasificar
- Lecturas: 2
- Usuarios favoritos de este poema: Antonio Pais

Online)
Para poder comentar y calificar este poema, debes estar registrad@. Regístrate aquí o si ya estás registrad@, logueate aquí.