Julio Berrocal

A MI PADRE

Es el guiador de mis inquietudes,

sueños y esperanzas,

como en las altitudes,

el ave cuida a su hijo de las acechanzas,

con madura experiencia

va formando mi ser,

con ternura y sapiencia

hace florecer mi saber.

 

Es el todo de mi existencia,

es la miel que dulcifica

la olvidada ausencia

de una madre que vivifica

en mi alma un dolor acechante

porque fue su amor paternal

y su bondad gigante

la que me acogió en una tarde invernal.

 

Es la ternura viviente,

es la mano que me protege

de la maldad hiriente

es un ser que emerge

de las profundidades de la vida

para enseñarme cuán grande es el destino

para quien no tiene la moral vencida

y comienza por el buen camino.

 

¡Oh! Padre eterno y grandioso

tú que me llevas por ejemplar sendero

tú que naciste en el mayo glorioso

tú que me cuidas con singular esmero

recibe esta poesía

de perpetuo cariño y afecto

inspirada en la pleitesía

que rindo a tu vivir intachable y recto.